Cocinando insectos, ¿Será la entomofagia la alimentación del futuro, para el ser humano?

La palabra entomófagia se deriva de las palabras griegas Éntomos que significa insectos y fhagein, que significa comer, ya en algunos países del mundo como México se está extendiendo este hábito.

A través de la historia el hombre ha demostrado que es capaz de comer casi de todo en pro de su supervivencia, los insectos se consumen desde el principio de los tiempos, aun mas se cree que los primeros humanos comieron insectos y así poco a poco fue evolucionando su alimentación.

Los insectos son ricos en proteína, aminoácidos, yodo, grasas polisaturadas y su reproducción es muy rápida por lo cual no es un problema su producción a gran escala, además viendo los grandes problemas de contaminación que traen las grandes industrias que procesan y crían animales para carne de consumo humano, como cerdos, ovejas, reses, cabritos, conejos y otras especies como los pollos, los pavos, las codornices, que requieren para su desarrollo un nivel de alimentación mayor que el que proporcionan al ser humano después de su sacrificio, así pues analicemos cuanto concentrado y forraje se come una res en su vida.

Es más de lo que tomaría producir 500 kilos de insectos comestibles, otra de las agravantes es el espacio y la deforestación de los campos donde se producen, caso contrario a los insectos, ya que en su mayoría se alimentan de plantas y son también muy productivos puesto que ellos son los encargados de polinizar las plantas, además su labor en el ecosistema es de regenerar, el suelo ya que algunas especies se alimentan de troncos de árboles en descomposición y cadáveres de animales en descomposición sus excrementos en vez de ser contaminantes contribuyen a conservar el suelo ya que ellos contribuyen a la descomposición del humus.

Por su fertilidad se reproducen más rápido que las especies que se utilizan para la alimentación humana. Otra de las ventajas es que ocuparían menor espacio para su producción y se requeriría empezar a reforestar el planeta para producirlos, lo que generaría muchos beneficios ya que se empezaría a cerrar el hueco en la capa de ozono por una mayor producción de oxigeno en el planeta, se solucionaría el problema de la escases de agua, que es el problema más grande que afrontara la humanidad a futuro, ya que los árboles y plantas generan más humedad en el suelo lo que asegura que las nacientes de agua se mantengan con su cauce normal y así podemos seguir mencionando beneficios.

Es por esto que para muchos científicos y entendidos del mundo, esta podría ser la solución a los problemas alimentarios de la humanidad y que resolvería además los problemas de hambrunas en algunos países.

Mientras estos manjares son servidos en la actualidad en restaurantes de muy alto costo y donde habilidosos chefs descubren cada día nuevas recetas con los deliciosos insectos y se empieza a popularizar en el mundo la entomófagia, que cada vez gana más adeptos, ¿Te animas a comerte una sopa de grillos o quizás un delicioso salteado de gusanos de maguey o una chilasquila de hormigas mieleras?

La verdad es que existe una fobia por razones culturales al consumo de estos animales que son ricos en nutrientes sin embargo si se consumen animales como la langosta marina, un carroñero del mar, que si se tomaran en cuenta sus hábitos alimenticios es más asquerosa que cualquiera de los insectos mencionados.

Otra ventaja que dan los insectos es que se han adaptado al medio ambiente y se producen prácticamente en cualquier parte del mundo aunque no todos son comestibles.

Les vamos a dejar este cuadro comparativo del valor nutricional de los insectos en comparación con otros alimentos sobre todo carnes que elaboro el Chef Mexicano Omar Martínez.

En México, se han realizado numerosos estudios nutrimentales para así poder variar la dieta del mexicano actual. Por citar unos ejemplos: 100 g de carne de res contienen de 54 a 57% de proteínas, mientras que 100 g de chapulines contienen de 62 a 75%; esto es en base seca.

El contenido de proteína varía dependiendo del tipo de insecto, pero en muchas ocasiones, el consumo del mismo puede representar una fuente importante de otros compuestos, como carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Un ejemplo de ello es la hormiga mielera, ya que solo aporta 9.5% de proteína, pero la cantidad de carbohidratos que posee es del 78%; la avispa contiene 72% de proteína, los gusanos de maguey o larvas de mariposas contienen de 20 a 40%, y el axayacatl o pulga de agua contiene 63%.

Estudios de la calidad de la proteína de los insectos consumidos en México, demostraron que contienen aminoácidos esenciales, llamados así porque el ser humano no los puede producir y necesita consumirlos.

Los insectos contienen sales minerales que ayudan a regular la presión sanguínea, otros son ricos en calcio y magnesio, las hormigas chicatanas contienen una buena cantidad de yodo, cualidad que se hace evidente cuando se tuestan y muelen, ya que desprenden el olor característico de este compuesto.

Algunas larvas contienen ácidos grasos polisaturados (llamadas grasas buenas), mientras que los insectos que aportan más calorías son el ahuautle con 329 Kcal y el axayacatl con 347 Kcal.



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